Violencia monetaria, estructural y militar. Las armas del capitalismo.

Juan López Páez

«Cui prodest scelus, is fecit»

— Séneca, «Medea» Acto I

El capitalismo se asienta y estabiliza a partir de la violencia, ya sea ésta bien monetaria y especulativa, estructural o militar. Dados estos poderosos “instrumentos operativos” de los que históricamente ha echado mano el sistema, no podemos ni debemos subestimar la capacidad del viejo capitalismo para “resetearse” y restablecer su frágil estabilidad. Por ello, suena precipitado anunciar su pronto final como vaticinan algunos hermeneutas.

Como resultado de la aplicación de las políticas neoliberales durante las décadas de 1980, 1990 y 2000 —particularmente la liberalización y desreglamentación del sector financiero, así como los procesos de privatización y apertura externa de las economías—, los mercados financieros han experimentado un trepidante desarrollo y una fuerte internacionalización. Las cifras que expresan el dominio del sector financiero son elocuentes: «Entre 1986 y 2004 el PIB mundial se multiplicó por 3 y las exportaciones de bienes y servicios por 5, mientras que las emisiones internacionales de títulos (deuda y acciones) se multiplicaron por 7, los préstamos bancarios internacionales por 8, el intercambio medio de divisas por 9, y el mercado de productos derivados por 98″.» De este modo, la dimensión de estos mercados ha llegado a ser enorme, muy superior en ocasiones a la de la propia actividad productiva a la que supuestamente financian. Así, por ejemplo, a mediados de la década de 2000 el volumen de divisas negociadas en un solo día era 60 veces superior a la cifra de importaciones mundiales diarias, y 800 veces superior al volumen de inversiones extranjeras directas que se efectúan en un día.» (1) 

Y cuando el sistema financiero no puede ya resolver sus propios problemas derivados por el estallido de las burbujas financieras que la compulsiva especulación desenfrenada desata, entonces el banco de la Reserva Federal (FED) acude en su auxilio. Con su infinita capacidad para emitir papel moneda la FED no puede quebrar. Una de sus principales funciones es inyectar liquidez al mercado, y ello incluye rescatar bancos y corporaciones en quiebra (en particular, las entidades públicas o privadas de mayor peso, ya sea a través de bonos, préstamos de emergencia a muy bajo interés y mediante garantías especiales, o a través de la emisión de “papelitos de colores”, como Lenin solía llamar al papel moneda inorgánico, al papel moneda sin ningún respaldo en algún valor real de aceptación general. (2)

La historia económica de EEUU y Europa Occidental nos muestra que cuando la recesión es demasiado severa y se torna en una profunda depresión (como la de 1929), que ni Wall Street ni la FED pueden resolver, entonces aparece el Pentágono, para poner en marcha la maquinaria de guerra como medio de reactivación de la economía. Las dos grandes guerras del siglo XX estuvieron antecedidas por fuertes problemas recesivos de la economía mundial, y por una intensa pugna entre potencias por el dominio de mercados internacionales. Es la guerra interviniendo en los problemas de mercados.

El problema fundamental del capitalismo global en estos momentos, es la incapacidad del sistema financiero especulativo para reconectarse con la esfera real de la economía, con esa dimensión real y concreta del trabajo productivo (la cual Wallerstein diferencia del supra-capitalismo al denominarle el “mercado”), el sistema puede echar mano de la violencia «estructural» con la quiebra en serie de numerosas empresas y del desempleo masivo; el masivo endeudamiento de economías nacionales en apuros a cambio de más privatización y más extractivismo de recursos naturales, así como también echar mano del ya mencionado pentagonismo, bajo la forma de despliegue del expansionismo militarista, en términos presupuestarios y de presencia operativa a través de bases y movilizaciones de tropas en múltiples regiones del mundo (alrededor de Irán, Venezuela) e invasiones (Irak, Libia, Siria)

La sobresaturación del sector financiero con valores ficticios, entre 20 y 40 trillones de dólares según calculan analistas especializados (3), no resuelve el problema del enorme déficit fiscal de EEUU, calculado sólo para este año en 3.8 billones de dólares adicionales, ascendiendo en total a la astronómica cifra de $ 984 billones (4), en camino de representar alrededor del 18.7 del PIB de EEUU, la tasa de déficit público más alta desde la Segunda Guerra Mundial (5) 

DOS AJUSTES ESTRUCTURALES

1. El programa del «Structural Adjustment Program» (SAP) del FMI-BM a nivel de países en desarrollo endeudados de los 80s con las medidas de austeridad masivas propiciaron el colapso de los salarios reales. Se impusieron amplios programas de privatización. Estas reformas económicas mortales, aplicadas en nombre de los acreedores, siempre provocaron el colapso económico, la pobreza y el desempleo masivo. La hegemonía del dólar fue impuesta.

2. Bajo la crisis de COVID-19 de un solo golpe se provoca una operación, el «Ajuste Global» (GA) de la estructura de la economía mundial, se desencadena un proceso mundial de bancarrota, desempleo, pobreza. Es neoliberalismo al enésimo grado.

Esta operación de cierre afecta las líneas de producción y suministro de bienes y servicios, actividades de inversión, exportaciones e importaciones, comercio mayorista y minorista, gastos de consumo, cierre de escuelas, colegios y universidades, instituciones de investigación, etc…A su vez, conduce casi de inmediato a un desempleo masivo, quiebras de pequeñas y medianas empresas, un colapso del poder adquisitivo, pobreza generalizada y hambruna.

¿CUI BONO?
¿Cuál es el objetivo subyacente de esta reestructuración de la economía global, sus consecuencias?
-Una concentración masiva de riqueza y capital corporativo.
-La desestabilización de las pequeñas y medianas empresas en todas las áreas principales de la actividad económica, incluida la economía de servicios, la agricultura y la manufactura.
-Facilita la posterior adquisición corporativa de empresas en quiebra
-Deroga los derechos de los trabajadores.
-Desestabiliza los mercados laborales.
-Crea desempleo masivo.
-Comprime los salarios (y los costos laborales) en los llamados «países desarrollados» de altos ingresos, así como en los países en desarrollo empobrecidos.
-Conduce a una escalada de la deuda externa.
-Facilita la posterior privatización.

Notas
(1) – Medialdea García, Bibiana (coord.), «Quiénes son los mercados y cómo nos gobiernan. Once respuestas para entender la crisis» Icaria Ed. 2011
http://www.icariaeditorial.com/pdf_libros/Quienes%20son%20los%20mercados.pdf

(2) – “Globafascistización” en marcha” (I)
https://www.alainet.org/es/articulo/206083

(3) – Understanding Great Recessions. The Dynamics of Epic Recession
https://www.globalresearch.ca/understanding-great-recessions/5709476

(4) Towards A New World Order? The Global Debt Crisis and the Privatization of the State.
https://www.globalresearch.ca/towards-a-new-world-order-the-global-debt-crisis-and-the-privatization-of-the-state/5709755

(5) – La decisión de Trump de cortar el financiamiento a la Organización Mundial de la Salud es un “crimen contra la humanidad”
https://www.democracynow.org/es/2020/4/15/titulares

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